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Me duele el pulgar!¿Qué es?
Las quejas por dolor en el dedo pulgar se pueden deber a diferentes causas. Una de las más frecuentes es la artritis de la articulación de la base del pulgar, también conocida como rizartrosis.
La mayoría de las actividades que implican agarrar o pellizcar son posibles debido al notable rango de movimiento del pulgar. Pero la destreza tiene un precio.
¿A quién suele afectar?
La rizartrosis generalmente se desarrolla durante un período de varios años. Ocasionalmente, se acelera por una lesión o fractura. Sin embargo, las condiciones de artritis son típicamente el resultado del proceso natural de envejecimiento y el desgaste que viene con el uso diario. Las mujeres mayores de 40 años generalmente se ven más afectadas por la artritis de la base del pulgar que los hombres en una proporción de 10 a 1.
La degeneración de la articulación de la base del pulgar se debe a una laxitud de los ligamentos, si bien en algunos casos también se puede deber a una forma particular del hueso metacarpiano. La laxitud de los ligamentos permite que el metacarpiano no se encuentre completamente alineado sobre la articulación, creando zonas de roce en la articulación, que se hace más dolorosa al coger peso o realizar esfuerzos.
¿Sufro dolor de artrosis de pulgar?
Entre los síntomas de la rizartrosis se encuentran:
- Edéma (hinchazón) en la base del pulgar
- Calor ocasional en el área
- Dolor al agarrar pueden indicar artritis en la base del pulgar
- Deformidad de la base del pulgar en los casos mas avanzados
Girar las llaves de las puertas o las tapas de las jarras y abrir las puertas del automóvil puede ser difícil para las personas con esta condición. El dolor limita la función y su intensidad varía según su nivel de actividad.
A medida que la enfermedad progresa, la articulación en la base del pulgar puede aparecer agrandada e hinchada. Eventualmente se hace más difícil abrir la mano alrededor de objetos grandes.
¿Cómo se trata la rizartrosis?
Sin cirugía
Los primeros síntomas de la artritis a menudo responden a la inmovilización, el descanso o la inyección de medicamentos antiinflamatorios en la base del pulgar. Eventualmente, sin embargo, como otras formas de artritis, esta enfermedad degenerativa empeorará con el tiempo.
Cirugía de la rizartrosis
Si la artritis se vuelve tan dolorosa que limita las actividades diarias, la cirugía es la única opción para el alivio definitivo.
Cuando la articulación se encuentra dañada, uan opciones sencilla es quitar uno de los huesos con los que roza el pulgar: el hueso trapecio, y la intervención se denomina trapeciectomía.
En los casos más tempranos de rizartrosis, en los que la superficie de la articulación está conservada, es posible reconstruir los ligamentos utilizando para ello un tendón cercano. Con ello se logra reposicionar (re-suspender) la articulación a su lugar original, y se suele frenar el desgaste, evitando en dolor.
La trapeciectomía se puede realizar con anestesia del brazo, en régimen de media estancia, y puede acompañarse o no de reconstrucción de ligamentos. Casi siempre no es necesario colocar una inmovilización a nivel de al muñeca.
Tras 2-3 semanas se empieza una normal movilización del pulgar, tras una simple y rápida rehabilitación.
Los riesgos incluyen lesión nerviosa (rama superficial del nervio radial), infección, sangrado y rigidez.
🆘Después de la cirugía, la mayoría de los pacientes experimentan un alivio del dolor completo o casi completo junto con la recuperación de un rango de movimiento satisfactorio, pero a veces notan una pérdida de fuerza.
Protesis de articulación trapecio metacarpiana para el tratamiento de la rizartrosis
El tratamiento de la rizartrosis ha evolucionado con el desarrollo de nuevas prótesis de articulación trapeciometacarpiana, ofreciendo una alternativa eficaz a los procedimientos tradicionales como la trapecectomía. Estas prótesis, diseñadas con materiales biocompatibles y estructuras anatómicas optimizadas, permiten una mejor preservación de la función articular, reduciendo el dolor y mejorando la movilidad del pulgar.
Además, a diferencia de otros tratamientos, no se produce una pérdida significativa de fuerza en la mano, lo que permite a los pacientes mantener su capacidad funcional para actividades diarias.
Gracias a los avances en técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas y al diseño de implantes de última generación, la recuperación es más rápida y la durabilidad del tratamiento mejora considerablemente, optimizando la calidad de vida de los pacientes.
Tecnica quirurgica
La técnica quirúrgica para la implantación de las nuevas prótesis de la articulación trapeciometacarpiana en el tratamiento de la rizartrosis es relativamente sencilla y mínimamente invasiva. El procedimiento consiste en la resección parcial o total del hueso trapecio afectado y la colocación de una prótesis que reproduce la anatomía y función de la articulación original.
La cirugía se realiza bajo anestesia regional o general.
Mediante una pequeña incisión en la base del pulgar se prepara el lecho óseo y se fija la prótesis en el metacarpiano y en el trapecio para optimizar la estabilidad. Gracias a los avances en el diseño de los implantes, la fijación es segura y permite una integración rápida con el tejido óseo circundante.
Debido a su carácter mínimamente invasivo, esta técnica reduce el tiempo quirúrgico, minimiza el daño a los tejidos blandos y favorece una recuperación más rápida. Además, los pacientes pueden iniciar la rehabilitación temprana sin una pérdida significativa de fuerza en la mano, permitiendo el retorno a sus actividades cotidianas en pocas semanas.