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Lesiones de Dedos, Mano y Muñeca

Lesiones de la mano

Lesiones de ligamentos de la mano

Lesión de Stener (Pulgar del Esquiador)

Las lesiones del dedo pulgar, en especial, la lesión llamada “pulgar del esquiador”, deben valorarse cuidadosamente para plantear su tratamiento lo antes posible. La lesión del esquiador, también conocida como lesión de Stener, se debe a un traumatismo por estiramiento excesivo de los ligamentos del pulgar, en concreto el ligamento colateral ulnar.

Esta lesión es típica de los esquiadores cuando se engancha el pulgar en algún banderín durante una bajada de slalom. El pulgar se abre en exceso (abducción forzada), produciendo la lesión de los ligamentos internos de su articulación (ligamento colateral cubital). También puede producirse en caídas y otros tipos de traumatismos en los que el pulgar se fuerce lateralmente.

 La lesión puede tener distintos grados, desde un típico esguince hasta la rotura completa. Los esguinces más leves pueden tratarse con férulas, inmovilizando la articulación un periodo breve de tiempo.

Cuando la lesión produce un arrancamiento completo de ligamento, es necesario realizar una intervención quirúrgica para solucionarlo.

La operación para solucionar la lesión de Stener es relativamente corta. Se realiza durmiendo el brazo en régimen de media estancia. Para llegar a la zona de lesión es necesario tener en cuenta el cruce de los ligamentos y los músculos que mueven el pulgar, especialmente entre el músculo adductor y el ligamento colateral ulnar, que aparece en la lesión desplazado por encima del tendón del adductor.

La reparación del ligamento se puede realizar de varias maneras. En los últimos años, el uso de arpón óseo ha simplificado mucho el tratamiento de estas lesiones, con una recuperación mucho más temprana. Tras unas semanas de inmovilización, el pulgar puede rehabilitarse fácilmente, aunque las actividades deportivas peligrosas deben retrasarse algunas semanas más.

Dejada evolucionar sin tratamiento, la lesión del esquiador presenta complicaciones en el largo plazo, y la cirugía sigue siendo su única solución.


Lesiones nerviosas

Lesiones vasculares: amputación y reimplante

Amputaciones del brazo, de la mano, de los dedos

Una de las lesiones más graves que puede sufrir un paciente por un accidente laboral o uno de tráfico es la amputación de un brazo, una mano, un dedo o cualquier región anatómica (pierna, pie incluidos).

Nuestro equipo está altamente especializado en la cirugía de reimplante. Hemos realizado reimplantes de brazo, mano dedos y hasta de pulpejos de dedo y uña. Este tipo de éxitos sólo se puede conseguir con la colaboración importante de otra serie de profesionales.

Todavía no tenemos un paciente que no haya agradecido el intento de reimplante de una parte amputada. La pérdida por amputación de una parte del cuerpo es una lesión física y psicológica. La ausencia de cualquier parte suele ser visible para los demás, y además suele generar trastornos funcionales importantes.

Por eso nosotros nos tomamos muy en serio intentar llevar adelante los reimplantes a toda costa.

Los fundamentos de inicio, la cirugía del día del reimplante, se basa en las técnicas de microcirugía. En ese momento es importante eliminar los tejidos más estropeados, guardando los que mejor están para darles las funciones más importantes. (tejidos bancos)

En los días siguientes se produce un periodo crítico en el que las heridas deben mostrar si hay infección o no, y se da paso a la cirugía de reconstrucción aguda. Es un momento muy crítico.

Una vez cicatrizadas las heridas, empieza una fase de rehabilitación, que supervisa el equipo de cirujanos, y que se sigue de nuevas intervenciones para mejorar la función. Estas intervenciones siempre son por acuerdo con los pacientes, que suelen querer mejorar la función de la parte que se reimplantó.

La colaboración de los pacientes es indispensable, ya que hace falta una rehabilitación concienzuda y una participación entusiasta. Además las indicaciones para reintervenir pueden conseguir una mejora más notable, sobre todo si se siguen de una colaboración excelente de los pacientes.

Los primeros momentos desde la amputación son importantes para la estabilización del paciente. Estos pacientes pueden presentar otros traumatismos graves asociados así como hemorragias muy severas. Mientras los equipos de anestesia estabilizan al paciente y realizan es estudio de scanner corporal, el equipo quirúrgico puede comenzar a preparar la pieza amputada para el reimplante.

Las zonas más contundidas deben eliminarse, especialmente los músculos. Los músculos muy contundidos se mueren y producen pus franco. El pus cerca de las reparaciones vasculares puede estropearlas y se puede perder el reimplante. Después es necesario realizar la estabilización de los huesos preferiblemente con placas y tornillos. Seguidamente se prepara el muñón de amputación, también siendo muy agresivos en el desbridamiento para que después no se forme pus.

Los reimplantes no son una fractura abierta, son una cirugía de salvamento.

Por tanto, la reconstrucción esqulética permite un acortamiento óseo hasta que podamos poner juntos tejidos sanos, incluyendo músculos, tendones, y después nervios, venas y finalmente arterias. La técnica de microcirugía tiene un papel fundamental en este tipo de intervenciones.

Una vez logrado el reimplante, llega una fase de estabilización. Si la limpieza fue correcta, las heridas no suelen complicarse, y el paciente puede ser dado de alta en pocas semanas.

Una vez estabilizado y recuperado, el paciente debe iniciar una fase de rehabilitación intensiva. Trascurridos unos meses, y a la vista de lo que el paciente es capaz de realizar, nuestro equipo suele sugerir intervenciones quirúrgicas para continuar mejorando la situación funcional del paciente.

Los pacientes más colaboradores consiguen mejores resultados funcionales.

Una prueba de ello es el resultado funcional de este paciente con el brazo derecho reimplantado, según mostramos en el video.

☎️ Estamos disponibles en caso de que lo necesite.

También ofrecemos cirugía para controlar y disminuir las secuelas en caso de que el reimplante no haya sido posible.

Enfermedades degenerativas

Rizartrosis

Las quejas por dolor en el dedo pulgar se pueden deber a diferentes causas. Una de las más frecuentes es la artritis de la articulación de la base del pulgar, también conocida como rizartrosis.

En los casos más tempranos de rizartrosis, en los que la superficie de la articulación está conservada, es posible reconstruir los ligamentos utilizando para ello un tendón cercano. Con ello se logra reposicionar (re-suspender) la articulación a su lugar original, y se suele frenar el desgaste, evitando en dolor.

Cuando la articulación se encuentra dañada, es necesario quitar uno de los huesos con los que roza el pulgar: el hueso trapecio, y la intervención se denomina trapeciectomía. Después de una trapeciectomía los síntomas dolorosos suelen ceder.

Rotura tendon extensor largo del dedo pulgar (extensor pollicis longus)

Otra de las lesiones degenerativas más frecuentes en el pulgar es la lesión de su tendón extensor. El tendón extensor del pulgar, conocido en términos médicos como extensor pollicis longus se encuentra expuesto a diferentes patologías que pueden producir su rotura, lo que impide extender y elevar el pulgar.

La rotura más típica del tendón extensor del pulgar se debe a la artritis reumatoide, en la que los efectos inflamatorios de la enfermedad, unida al tratamiento con corticoides y antiinflamatorios, favorece la rotura del tendón. Otro motivo frecuente es la rotura por roce tras una fractura de hueso radio. También se pueden producir roturas espontáneas que limitan la extensión interfalángica del dedo pulgar. Finalmente pueden ocurrir lesiones del tendón por traumatismos o por corte con cuchillo en accidentes caseros.

La rotura de tendón extensor del pulgar de una mano tiene buena solución siguiendo ciertas pautas conocidas. En caso de que la lesión se deba a un traumatismo o corte, el tendón del dedo se puede reparar directamente, cuidando la rehabilitación postoperatoria.

En el caso de roturas que no han sucedido tras un traumatismo, suele ser necesario utilizar un tendón cercano que sustituya al tendón dañado, mediante una transferencia tendinosa. Esto se debe a que las lesiones atriccionales desgastan el tendón en una longitud considerable, y ya no es posible unir los extremos. Se trata de una intervención con mínimas incisiones que se realiza en régimen ambulatorio, anestesiando el brazo, y el paciente puede dormir en su domicilio.

Posteriormente es necesario proteger la reconstrucción con férula, para iniciar la rehabilitación suave transcurridas unas semanas. Los resultados suelen ser excelentes, logrando la recuperación casi completa del movimiento de los dedos.

Lesiones inflamatorias y de otros orígenes

Gangliones

Los gangliones son muy frecuentes en el dorso de la muñeca, y también en la cara palmar. Algunos gangliones pueden alargarse y extenderse hasta ocupar zonas lejanas a su origen. El ganglión se ocasiona en alguna de las múltiples  articulaciones de muñeca, y contiene liquido articular gelatinoso. Son lesiones benignas que extirpadas en toda su profundidad no suelen volver a ocurrir.

Los gangliones han sido tratados de muchas formas, desde compresión suave a brusca, produciendo su rotura. Algunos incluso lo han tratado con acupuntura, pichándolo de forma habitual. Estas modalidades suelen conducir a lesiones cada vez mas evolucionadas y difíciles de tratar.

La cirugía para extirparlo necesita de un conocimiento excelente de la anatomía de la mano, ya que suelen cruzar varias estructuras. Además se requiere de experiencia en el campo de la cirugía de la mano para estar cómodo en el campo quirúrgico. La intervención suele realizarse anestesiando el brazo completo, y por la tarde el paciente se puede marchar a casa. La exéresis adecuada permite una pronta recuperación y retorno a la vida normal.


Enfermedad de Dupuytren


Síndromes compresivos

Síndrome del túnel carpiano

El síndrome del túnel carpiano es el tipo más común de síndrome de compresión nerviosa. Ocurre cuando el nervio mediano se comprime en la muñeca donde pasa a través de una estructura llamada túnel carpiano. El exceso de presión en la muñeca puede causar hinchazón, lo que puede llevar al síndrome del túnel carpiano.

Las opciones non quirúrgicas incluyen:

-evitar posiciones que extiendan demasiado tu muñeca.
-férulas de muñeca que sostienen su mano en una posición neutral, especialmente en la noche
-medicamentos para el dolor leve y medicamentos para reducir la inflamación
-tratamiento de cualquier afección subyacente que pueda tener, como diabetes o artritis
-inyecciones de esteroides en el área del túnel carpiano para reducir la inflamación

La cirugía puede ser necesaria si hay un daño grave en el nervio mediano. La cirugía para el síndrome del túnel carpiano consiste en cortar la banda de tejido en la muñeca que cruza el nervio mediano para disminuir la presión sobre el nervio. Es una cirugía muy sencilla y rápida (5-10 minutos) que se puede realizar con anestesia local sin ingreso en regimen ambulatorial. Los factores que determinan el éxito o el fracaso son la edad del paciente, la duración de los síntomas, la diabetes mellitus y si hay debilidad (que generalmente es un signo tardío). El resultado suele ser bueno.


Tenosinovitis estenosante

Dedo en resorte

Síndrome de De Quervain

Niño con pulgar en resorte


Artritis y degeneración de las articulaciones

Artritis basal del pulgar (rizartrosis)

Artritis escafo-trapecio-trapezoidal

Artrosis interfalángica

Secuelas de no unión de escafoides: muñeca SNAC

Secuelas de rotura del ligamento escafolunar: muñeca SLAC